Wharlest Jackson (7 de diciembre de 1929 – 27 de febrero de 1967) fue un activista de derechos civiles estadounidense que fue asesinado por un coche bomba, acto sobre el cual existía evidencia de intervención de una organización supremacista blanca; el caso ha permanecido sin resolución desde la década de los 60s. Jackson había trabajado como tesorero en una de las ramas de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP por sus siglas en inglés "National Association for the Advancement of Colored People") de Natchez, Misisipi hasta su asesinato, en el cual plantaron una bomba en el chasis de su camioneta, bajo el asiento del conductor.[1]La bomba estalló aproximadamente a las 8 PM del 27 de febrero de 1967. La explosión ocurrió cuando activó su señal de giro mientras regresaba a casa.[2] La detonación causó graves daños a la parte baja del torso de Wharlest y murió en el acto. Su muerte se produjo a seis cuadras de su lugar de trabajo,[1] en la Compañía de Gomas y Cubiertas Armstrong.
El culpable nunca fue ubicado, y a pesar de que el FBI sospechaba del Silver Dollar Group, un grupo vástago del Ku Klux Klan, la investigación no produjo ninguna conclusión ni culpables, a pesar de las diez mil páginas de documentación y evidencia del FBI.[3][4]