«8 horas para trabajar, 8 horas de recreo, 8 horas para dormir». Pancarta exigiendo la jornada de trabajo máxima de 8 horas diarias, Melbourne, 1856. La demanda que explicitó Robert Owen en 1810 para trabajar menos horas es conocida como «888».
La jornada de ocho horas hace referencia a la reivindicación del movimiento obrero por la reducción de la jornada laboral y el establecimiento de las ocho horas de trabajo diarias, 40 horas en la semana laboral de 5 días, también conocido como el movimiento por la jornada reducida.
La reivindicación tuvo su origen en las pésimas condiciones de trabajo de la Revolución Industrial en Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII, donde la producción industrial en grandes fábricas transformó la vida laboral. Entonces la jornada laboral estaba entre las 10 y las 16 horas diarias, la semana laboral solía ser de 6 días a la semana y el trabajo infantil era habitual.[1][2][3][4] La jornada de 8 horas fue establecida por primera vez para los trabajadores no agrícolas en Uruguay en 1915,[5] y para todas las profesiones en la Unión Soviética en 1917.[6] En España y Francia fue establecida en 1919.[7][8][9]
Monumento conmemorativo de la jornada laboral de 8 horas, 8 hours Work, 8 hours Recreation, 8 hours Rest, Melbourne, Australia.