Las mocedades del Cid es una obra teatral escrita por Guillén de Castro entre 1605[1] y 1615 de carácter histórico-legendario, inspirada en el ciclo de romances sobre el Cid, cuyo tema principal es la gestación del héroe desde su mocedad hasta el máximo encumbramiento como gran guerrero, buen vasallo, perfecto cristiano y amante e hijo ejemplar.
Ha sido considerada tradicionalmente por la crítica como la obra cumbre de Guillén de Castro. La intriga desciende de una cadena que conecta la épica tardía de las Mocedades de Rodrigo y las crónicas alfonsíes con el romancero y de ahí se refunde en la tradición dramática de utilizar las leyendas históricas para crear un teatro nacional, labor que se debe tanto a Lope de Vega como a Guillén de Castro. Las mocedades del Cid representa ejemplarmente esta refundición de materiales legendarios, cronísticos y del romancero en la dramaturgia del Siglo de Oro.[2]
Esta obra gozó de difusión universal gracias a la versión que de ella hizo Pierre Corneille en Le Cid en 1636. El dramaturgo francés sigue de cerca la trama de Las mocedades, traduciendo versos enteros del autor español.[3] La tragedia de Corneille ha sido el punto de partida de posteriores recreaciones literarias, musicales y fílmicas.
S. Arata reconoce claramente el papel que desempeñó en los antecedentes de la pieza La Historia y Romancero del Cid, de Juan de Escobar, Lisboa 1605, edición que sigue desconociendo C. Faliu en 1989, a pesar de su publicación por Antonio Rodríguez-Moñino, en 1973 (Madrid, Castalia). S. Arata atribuye como término post quem de la redacción de la pieza de Guillén la fecha de publicación de aquella importante recopilación de romances (que fue tema de estudio de nuestra tesis no publicada, El «Romancero e Historia del Cid» de Juan de Escobar, 1605, Toulouse-LeMirail, 1977).Françoise Cazal, op. cit., págs. 93-123.
Véase también en el prólogo a la edición de 1996 de Las mocedades de Rodrigo de Stefano Arata:
En lo que a nuestra comedia se refiere, si la fecha ante quem de 1615 resulta verosímil, el término post quem tiene que anticiparse a 1605, año en que se publica la Historia y Romancero del Cid de Juan de Escobar, libro que tuvo cierta importancia en la génesis de la obra, y que Bruerton por error pensaba publicado sólo siete años más tarde.Stefano Arata, «Prólogo», op. cit., págs. XXXII-XXXIII.