Las naves espaciales que operan en el sistema solar interior generalmente dependen del uso de paneles solares fotovoltaicos para cargarse de electricidad proveniente de la luz solar para utilizarla como energía. En el sistema solar exterior, donde la luz del sol es demasiado débil para producir suficiente energía, la fuente de energía que utilizan son los generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG).[1]