Santuario y basílica de Loyola | ||
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Loiolako basilika | ||
bien de interés cultural y patrimonio construido vasco destacado | ||
![]() Vista general | ||
Localización | ||
País |
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Comunidad |
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Provincia |
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Localidad | Azpeitia | |
Dirección | Barrio de Loyola | |
Coordenadas | 43°10′28″N 2°16′57″O / 43.1744367256, -2.28236514026 | |
Información religiosa | ||
Culto | Católico | |
Diócesis | San Sebastián | |
Orden | Compañía de Jesús | |
Uso | Iglesia y complejo religioso | |
Estatus | Basílica | |
Dedicación | 1889 | |
Historia del edificio | ||
Fundación | 1738 | |
Fundador | Juan Pablo Oliva (1664-1681) | |
Primera piedra | 28 de marzo de 1689 | |
Construcción |
1689-1738 (iglesia y ala sur) 1760-1767 (ala norte) | |
Arquitecto |
Carlo Fontana (proyecto) Martín de Zaldúa (hasta 1693), José de la Incera (hasta 1698) y Jean Begrand | |
Datos arquitectónicos | ||
Estilo | Barroco y churrigueresco (interior) | |
Identificador como monumento | RI-51-0001480 | |
Año de inscripción | 17 de enero de 1964 | |
Cúpula |
Altura exterior: 65 m (con linterna) | |
Otros datos | ||
Destacado | Casa natal de Ignacio de Loyola | |
Planta del edificio | ||
Plano del santuario | ||
Mapa de localización | ||
El santuario y basílica de Loyola (en euskera: Loiolako basilika) es un complejo monumental y religioso construido alrededor de la casa natal de Ignacio de Loyola (para los católicos, san Ignacio de Loyola), fundador de la Compañía de Jesús, conocida como los Jesuitas. Se encuentra en el barrio de Loyola del municipio guipuzcoano de Azpeitia en el País Vasco (España). El santuario se ubica a orillas del río Urola entre las poblaciones de Azpeitia y Azcoitia.
Ignacio de Loyola, que en realidad se llamaba Íñigo López de Loyola, era hijo del señor de Loyola, Beltrán Ibáñez de Oñaz (cabeza de los Oñacinos),[1] y de la ondarresa Marina Sánchez de Licona, miembro de una importante familia oñacina vizcaína. Nació en el año 1491 en la casa torre familiar sita en Loyola.[2]
La Compañía de Jesús se convirtió en una poderosa institución que tenía mucha influencia en la cúpula dirigente católica. Ignacio, su fundador, fue nombrado santo y, como era lógico, su casa natal pasó a ser un lugar de devoción.[3] Cuando en el siglo XVII la casa torre donde había nacido fue cedida a los jesuitas, estos construyeron allí, alrededor de la casa natal de su fundador, todo un complejo religioso en el cual destaca su basílica.
Junto con el santuario de Aránzazu es el más importante de la comunidad autónoma del País Vasco.[4][5]